Oposiciones

¿Demasiado mayor para opositar? ¡Nunca es tarde!

DEMASIADO MAYOR PARA OPOSITAR

La primera vez que me planteé en serio la posibilidad de opositar fue cuando estudiaba el doctorado, pero en realidad, allí la oposición no era tal, sino un concurso de méritos, de forma que si llevabas años aceptando la precariedad laboral de tu departamento, se suponía que llegaría el día en el que aparecería una plaza especialmente diseñada para ti, para tu currículum, a la que prácticamente ningún otro candidato pudiera optar y, aunque lo hiciera, la camaradería haría que nadie de tu departamento osase aceptar a un extraño y dejarte fuera de la institución. Después de haber vivido este tipo de tejemanejes, las temidas oposiciones me parecen un método más justo y fiable a la hora de elegir candidatos a funcionario. Sí, un proceso largo, costoso, una inversión de tiempo a fondo perdido que puede convertirse en la mejor oportunidad de tu vida o en una pesada losa con la que cargar durante muchos años, si se te resiste la consecución de esa ansiada plaza. Pero sobre todo, yo pensaba que quizás era demasiado mayor para opositar y que ante un tribunal donde probablemente el resto de concursantes serían jóvenes recién graduados, me iba a presentar yo, una señora cercana a los 40 años, que sí, aparento menos edad de la que tengo, pero no paso por veinteañera ni en mis mejores días. Y eso, mi propia apariencia y los datos de mi carnet de identidad ¿podrían jugar en mi contra?

¿Crees que eres demasiado mayor para opositar? 

No tengas miedo. Por experiencias cercanas en convocatorias recientes he descubierto que esa imagen del futuro profesor de secundaria extremadamente joven no es la más habitual. Hace tantos años que no se convocan oposiciones que las criaturas que empezaron siendo interinos a los 20 y pocos años se han plantado ya como mínimo en los 30 y pocos y no han tenido oportunidad de obtener su plaza. Además, cuando estás recién graduado o licenciado es muy difícil no caer en la tentación de entrar en la bolsa pública de empleo, o firmar un contrato en un centro privado o concertado, con un buen sueldo para los que se manejan hoy en la mayoría de ámbitos, y tener la cabeza fría de decidir que pese a que la suerte te sonríe, tú lo que quieres es asegurarte una plaza para toda la vida. Todos hemos tenido 20 años y seguramente la estabilidad laboral no era algo que nos quitara el sueño. Éramos jóvenes, nos íbamos a comer el mundo, nos lloverían las oportunidades… ¿Os suena de algo? Así es como los años van pasando, porque la vida no se detiene. Y cuando al final tienes una cierta estabilidad laboral, familiar, nuevas responsabilidades, puede que cargas domésticas a causa de los hijos, etc. es cuando empiezas a temer un futuro incierto en una sociedad que atraviesa por constantes crisis económicas y que nunca parece recuperarse. Por eso, es entre los 30 y los 40 años cuando los españoles se lanzan a prepararse unas oposiciones. ¿Qué te parece la cifra? ¿Ya no te ves tan mayor?

Las ventajas de ser mayor a la hora de opositar. ¡Toda experiencia suma!

Y no me refiero ya a la experiencia docente y profesional que hayas podido ir acumulando durante tu vida como trabajador, que por supuesto que hará subir el baremo de puntos y te ayudará a estar más cerca de esa ansiada plaza. Sino de lo que implica afrontar unas oposiciones con una madurez de la que antes carecías. Con 40 años seguramente no te vas a quejar de lo dura que es la vida del opositor, de tener que sacrificar los fines de semana, de no poder pasarte un mes entero tumbado en la playa durante ¿cuántos veranos? En lugar de buscar excusas para postergar el estudio del temario, avanzar con la programación o lucirte practicando la exposición de unidades didácticas, arañarás minutos al reloj y robarás el tiempo necesario para lograr tu objetivo. Sabes que ya no tienes toda la vida por delante para retrasar tu situación laboral. Que has meditado mucho la decisión y que aunque nunca es tarde para luchar por el trabajo que quieres, ahora que al fin lo tienes claro ¡cuanto antes lo consigas, mejor! Vas a asumir cada sacrificio con otro espíritu, porque seguramente llevas muchísimo tiempo trabajando en la empresa privada, o has emprendido y sabes la dureza que conlleva la vida empresarial, la inestabilidad en la que se puede vivir y el futuro incierto que una plaza de funcionario despejará de por vida. Y a estas edades, la motivación por realizar el trabajo que realmente quieres suma muchos puntos en tu vida, pero la seguridad laboral no se queda atrás a la hora de impulsarte a hacer todo lo que esté en tu mano para lograr tu objetivo.

Tu edad es un problema en la empresa privada pero ¿y en unas oposiciones?

Pues ni suma ni resta, por eso me parece un proceso tan justo. Es decir, si tu examen es mejor que el de los demás, si tu programación está más elaborada, si tienes unas destrezas comunicativas trabajadas durante muchos años, que asombren a la hora de plantarte delante de un tribunal y de defender tu trabajo como si llevaras toda la vida haciéndolo ¡la edad no va a ser un problema! En cualquier otro trabajo o te marginan por ser demasiado joven y no tener experiencia, o por haber sido madre, o por necesitar una reducción de jornada para cuidar a tus hijos, o por ser demasiado mayor y querer iniciarte en un sector nuevo, etc. En un concurso-oposición nadie va a entrometerse en los aspectos de tu vida privada, que no deben influir en el desempeño de tu profesión. Y esto, en el sector privado, y por mucha legislación que se tramite para proteger a los trabajadores, es un quebradero de cabeza constante y un impedimento para muchos sectores de la población.

Hay otros aspectos que a mí me ayudan a seguir adelante cuando pienso que quizás sea demasiado mayor para opositar como por ejemplo, optar a una profesión vocacional; conocer de primera mano las inquietudes de la juventud de hoy; colaborar en la formación de los adultos del futuro; tener un horario compatible con la vida familiar y con la crianza de mis hijos; incluso poder trabajar en el centro de secundaria al que ellos acudan (esto sería fantástico, sobre todo de cara a mi hijo pequeño, que es autista y ya sé que el sistema tradicional no le va a facilitar la escolarización).

¿A qué edad te decidiste a opositar por primera vez? ¿Tuviste suerte en tu primera convocatoria o el proceso se alargó más de lo esperado? ¿Alguna vez has pensado que tu edad era un impedimento para superar una oposición?

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