Opiniones

El descanso del opositor. El verano y las demás fiestas de guardar

El descanso del opositor verano

Hace unos días te conté cómo he visualizado los meses de junio, julio y agosto y cómo he  modificado mi planificación para estudiar la oposición en verano, a fin de que estos casi 3 meses de vacaciones escolares de mis hijos no acaben con mi paciencia y desemboquen en su infelicidad. Sin embargo, me doy cuenta de que el descanso del opositor, no solo en verano, sino siempre que se afrontan periodos vacacionales y festivos a lo largo de todo el año, queda comprometido porque puede que te resulte más fácil replanificar esa desconexión que llevarla a cabo de forma efectiva. ¡Lo sé! ¿A que nunca antes te habías topado con esta situación? ¡No saber parar! Con los niños ya sin colegio y cumpliendo mis planes de estudio exclusivamente a primerísima hora de la mañana, me percato de una serie de complicaciones que pueden hacer que esta bajada de exigencias no me rinda como debería.

El descanso del opositor y el cargo de conciencia

No es por falta de ganas, porque a poco que lleves unos cuantos meses compaginando la oposición con el resto de facetas de tu vida (trabajo, hijos, vida personal…) empezarás a acusar el cansancio físico, pero sobre todo mental, por las exigencias que impone este proceso. Cuando escribo esto, llevo ya 18 meses de preparación en los que solo he descansado durante una semana, en el verano de 2020 ¡ha llovido ya! Aún me queda casi un año completo por delante hasta que comiencen las pruebas de mi concurso-oposición. Ahora sí empiezo a acusar el cansancio y la pesadez de la rutina. Por suerte ¡la motivación la sigo teniendo tan alta como el primer día! Pero ya me visualizo teniendo éxito, logrando mi plaza y me entra de todo a la vez: ansiedad porque llegue ese momento; nerviosismo por lo que aún me queda por estudiar; incertidumbre porque nadie puede asegurarme que vaya a tener éxito en esta convocatoria. Todo eso se nos acumula en la cabeza y son pensamientos a los que les damos vueltas de forma recurrente, lo que resulta agotador y, lo peor, ¡no sirve para nada!

¿Sabes desconectar de la oposición?

Porque a mí no me resulta nada fácil. Supongo que dependerá de cada persona, pero para mí, irme un mes de vacaciones sin tocar el temario, los supuestos prácticos o re-re-re-revisar la programación didáctica me agobia profundamente. Por eso, por mi paz mental, el descanso de opositora de este verano no va a ser radical. No voy a pasarme ni un mes, ni una semana, alejada de mis contenidos porque no lo disfrutaría. A mí me da más tranquilidad reducir mucho el ritmo, madrugar para tener un par de horas de estudio muy temprano en las que poder repasar temas ya memorizados, incluso leer alguno nuevo e ir familiarizándome con él, o improvisar la resolución de un nuevo supuesto práctico y después ¡desconectar sin remordimientos las otras 22 horas del día! En esas tendré que meter mi jornada laboral y las actividades de verano con los niños, horas de viaje en coche, vida con la familia que hace tanto que no vemos… ¡demasiadas actividades! Este es el método de descanso del opositor que a mí me funciona mejor. Pero si te has planificado bien el año, tienes claros tus objetivos y eres de los que necesita parar de forma radical y alejarte de todo durante unos cuántos días ¡hazlo! No hay nada peor que rendir a medias, tener el cuerpo delante de los apuntes pero la cabeza en otro lado y amargarte por no poder cambiar la situación. Date un respiro, disfruta y seguro que vuelves con ganas renovadas. 

Sobre todo no llegues al límite

Cuando empecé con la oposición, me veía hipermotivada. Tanto, que pensé que no me cansaría jamás de dedicar mi tiempo a ella (siempre y cuando no me pasara de ese plazo inicial de 2 años y medio que me di para lograr mi objetivo). ¡Qué novata era! Ojo, porque en comparación con los altibajos tremendos que veo en otros opositores, yo sigo navegando en una balsa de aceite, pero el cansancio acumulado va pesando. Los repasos de temas cada día te aburren un poco más; los puntos que no hay forma de que te entren en la cabeza, ya no sabes cómo afrontarlos; hay días muy optimistas, en los que te envalentonas y crees que esa plaza no se te va a resistir, pero otros en los que piensas en tu baremos de puntos, en tu falta de experiencia, en que es la primera vez que opositas, en que eres una opositora low cost que lo está haciendo todo por libre, y todas esas decisiones que antes no te achantaban, ahora te llenan de temores. Tendrás días en los que estés irascible porque no tienes ganas de estudiar y otros en los que te cabrees porque tienes que hacerlo y algún contratiempo (o robatiempo del opositor) te lo impide. Si necesitas parar, para. Porque un fin de semana, una semana o un mes no son nada en comparación con todo el trabajo bien hecho que ya llevas sobre tus espaldas. Haz lo que sea para retomar la oposición con mejor espíritu, pero no la des por imposible solo porque no has sabido gestionar mejor un descanso a tiempo.

En definitiva, mi humilde consejo antes de sentirte vencido es que adaptes tu descanso a tu estilo de vida y a tu forma de ser, porque como en tantas otras parcelas de la vida, para esto tampoco hay una fórmula mágica que nos haga felices a todos. ¿Cómo logras desconectar tú?

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