Oposiciones

¿Opositar o ser interino? ¿Has tomado la decisión?

OPOSITAR O SER INTERINO

Hay quien no está de acuerdo con el sistema de oposiciones que tenemos en España y se niega a someterse a la tiranía del proceso del concurso-oposición. Todos los sistemas son mejorables, de eso no cabe duda, pero supongo que nunca encontraremos el ideal para todo el mundo, puesto que cada uno tenemos unas necesidades y unas convicciones que no son fáciles de casar con las ajenas. Hay comunidades autónomas en las que no se puede elegir entre opositar o ser interino, porque incluso para participar en la bolsa pública de empleo los candidatos deben haberse presentado al menos una vez a unas oposiciones. Sin embargo, en Cataluña la falta de profesorado y de convocatorias de oposiciones multitudinarias durante demasiado tiempo, ha hecho que hoy se pueda ejercer la docencia en un centro público incluso sin el Máster en Formación del Profesorado, con el simple compromiso de realizarlo en un plazo de 2 años. Digamos que en función de la demanda de algunas especialidades (Lengua Catalana, Lengua Castellana, Matemáticas, Música, Inglés, Física y Química, entre otras) la escasez de personal ha justificado esta transgresión, de forma que en la actualidad 1 de cada 3 docentes de las plantillas de los centros públicos de primaria y secundaria catalanes son profesores interinos, que cubren bajas puntuales, o que tienen vacantes de curso entero pero sin ser funcionarios. Ante este panorama ¿qué harías tú?

¿Prefieres opositar o ser interino eternamente?

Personalmente, tomé la decisión de dedicarme a la docencia y opositar, todo a la vez. Ya he vivido bastante precariedad e inestabilidad laboral, la falta de conciliación y los demás males del sector privado y del gremio de los autónomos durante demasiado tiempo. De hecho, pensaba que aprobar unas oposiciones era el fin último de todo docente, hasta que descubrí que en Cataluña esto no es así, y que hay quien lleva décadas siendo interino tan tranquilamente. Obviamente cambiando de destino (o no), trabajando alejados de casa (o no) y con sustituciones breves (o no). Y lo matizo todo porque hay interinos que viven literalmente como funcionarios porque no se han movido de su misma plaza en muchos, muchos años. Si el sueldo es el mismo (sin aumentos por sexenios, a veces sin cobrar el mes de agosto, y otros cuantos inconvenientes que podríamos considerar males menores) ¿para qué invertir años de preparación en opositar y conseguir ser funcionario de carrera? ¿Qué más da ser titular de una plaza si no te va a faltar el trabajo? Realmente es como para echar cuentas y pensárselo.

¿Los funcionarios son mejores profesionales que los interinos?

Seguro que no, que hay excelentes profesores con plaza fija y lo mismo entre el numeroso cuerpo de profesores interinos. Además, en el baremo del concurso-oposición la experiencia laboral puntúa muchísimo, de forma que quienes ya llevan años de práctica a sus espaldas parten con hasta 7 puntos de ventaja sobre el resto de aspirantes. Se tiene en cuenta así su valía y su trayectoria, pero no se les exime de la realización de ninguna de las pruebas. Curiosamente, conozco tanto a opositores sin experiencia que aprobaron a la primera y a otros que después de años trabajando llevan ya varias convocatorias a las espaldas y no logran aprobar. La falta de tiempo para estudiar, el exceso de confianza acerca de sus dotes dentro del aula, no ajustar sus programaciones a la legislación, continuar anclados en metodologías del pasado, son algunos de los errores de quienes confían en su experiencia para salir adelante con un trámite en el que no logran destacar en cuanto a los conocimientos. El problema surge cuando se solicita un rasero diferente para poner en valor, aún más, el trabajo que los interinos han estado realizando hasta el momento, en detrimento de los aspirantes nuevos.

Los graves enfrentamientos entre interinos y nuevos funcionarios

En foros de docentes, dejando de lado la falta de respeto por las circunstancias ajenas y la legalidad vigente, se suelen entablar duras discusiones entre interinos que de la noche a la mañana han visto desaparecer sus puestos tras la incorporación masiva de cientos de nuevos funcionarios procedentes de la última convocatoria de oposiciones. Puede parecernos hasta lógico que, después de años viviendo en estas circunstancias, hayan desarrollado una especie de sentimiento de posesión de esa plaza, que realmente solo tenían en préstamo por la necesidades acuciantes de personal y la lentitud en la convocatoria, gestión, resolución e incorporación de los funcionarios de carrera. Acusaciones de que un funcionario les ha quitado la plaza en la que llevaban 10 años ejerciendo, que han perdido cualquier asignación de vacantes y que su posición dentro de la bolsa de empleo parece haber dejado de tener valor en un abrir y cerrar de ojos. Por otra parte, algunos de estos funcionarios son considerados verdaderos usurpadores del trabajo que ese interino había estado desempeñando tan dignamente durante tantos años. Sin contar con las acusaciones de quienes arremeten contra la ineptitud de los interinos, basándose en que si llevan tantos años ejerciendo, y no son capaces de posicionarse en unas oposiciones por encima de quienes no cuentan con ese bagaje de puntos extra que les dan por experiencia, es que realmente no valdrán tanto como dicen. Improperios hay para todos los bandos. Y todo por la mala gestión de las plazas públicas, situación que en Cataluña se agrava además por la existencia de un Decreto de plantillas que permite a los equipos directivos de los centros elegir prácticamente a dedo a los candidatos que quieren de entre los inscritos en la bolsa de interinos. Y luego nos quejamos del sector privado…

Por ahora, mi objetivo sigue estando en opositar y regular mi situación, pero no niego que en los días en los que me siento más desbordada por el trabajo, los niños, el máster y las oposiciones, fantaseo con esas plazas de interinos a largo plazo sin tener que hacer más esfuerzos que inscribirme a esa bolsa y esperar a que los números corran. ¿Estás de acuerdo con la forma en la que se gestiona la bolsa pública del empleo docente en tu comunidad? 

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