Oposiciones

Los robatiempos de un opositor. ¡Y de una madre opositora!

robatiempos de un opositor

Desde que la tecnología se ha convertido en un aparte imprescindible de nuestras vidas, creo que más o menos todos estamos súper agradecidos a las facilidades que esta nos ofrece en la gestión diaria de múltiples aspectos de nuestras vidas: desde la organización laboral, a la familiar, los avances en el entorno académico, el ocio, los cambios en la vida social, etc. Son innumerables, pero para el tema que hoy nos ocupa, resulta que esta hiperconexión con el mundo 2.0 acaba siendo responsable de un sinfín de los robatiempos de un opositor. ¡Adoro esta palabra! Claro que antes de estar tan conectados virtualmente perdíamos el tiempo charlando con la vecina del quinto, enganchados a un programa de televisión, o con infinidad de otras tareas, pero quizás no eran tan inmediatas. No las teníamos tan a mano y simplemente con encerrarnos a estudiar en una habitación de la casa, o huir a una biblioteca, desaparecían temporalmente los lazos con la vida exterior. Sí, nuestro opozulo actual es mucho más acogedor y posee muchas más distracciones que los opozulos tradicionales. Como madre opositora, mi principal robatiempos son mis hijos y contra esto nada puedo hacer, porque deben seguir creciendo, aprendiendo, necesitando a su madre… Sin embargo, pese a que a mi carrera de fondo para opositar como profesora de secundaria aún le queda un largo recorrido, ya he tenido que tomar cartas en el asunto de los robatiempos de un opositor. Estos son algunos de los trucos que me funcionan para aprovechar al máximo mi tiempo de estudio.

Agradezcamos la existencia de Google calendar

O de cualquier otra app que suelas utilizar para mantener una mínima organización. Siempre he tenido una excelente memoria. Soy la típica persona que recuerda todas las efemérides familiares, que no olvida un cumpleaños, que gestiona con celeridad cualquier imprevisto, etc. Pero cuando a tu trabajo habitual y a la crianza de dos niños añades el estudio de un máster y la preparación de unas oposiciones, descubres que tu capacidad mental está rozando los límites. Sí, puede que sigas siendo capaz de no olvidar absolutamente nada pero ¿no tienes la sensación de vivir con una carga constante? Esa carga mental que va más allá de no olvidar y que te genera una presión por el miedo a olvidarlo. Para las cuestiones del día a día, simplemente tengo una libreta donde voy anotando en lista las tareas que debo ir haciendo a medida que se me van ocurriendo. Sin establecer prioridades ni nada. Pero para el medio y largo plazo, Google calendar me facilita muchísimo la vida. Tiene sincronizados todos mis calendarios: el del trabajo, el personal, el del colegio de la niña, la escuela infantil del niño, las citas médicas, mis horarios del máster y en medio de esa maraña de colorines y horas debo encajar mis ratos para poder estudiar. Cuando ves la parrilla ¡asusta! No te voy a engañar. Pero es un descanso tenerlo todo ahí, poder consultarlo de un vistazo y no andar rebuscando por los recovecos de mi mente para llevar un orden lógico. Además, al poderlo ver desde todos los dispositivos (móvil, ordenador, tablet, etc.) me aseguro de no anotar nada en papelitos sueltos ni en otros sitios que pueda olvidar y no recuperar.

Optimiza tu tiempo de estudio con Forest

Si te digo que Forest es la primera app por la que he pagado en mi vida ¡imagina lo mucho que la necesitaba! No la conocía de nada hasta hace unas semanas, cuando lancé este blog, mis perfiles en redes y se produjo la magia del 2.0. Esa magia mediante la que encuentras apoyo y ayuda en gente desconocida que vive una situación parecida a la tuya. Aún sigo a pocos perfiles opositores y de profesorado en Instagram, pero en uno de ellos su autora, Sara, me descubrió esta maravilla. Forest tiene una versión gratuita, que te será más que suficiente, en la que simplemente eliges un periodo en el que permites que la app se apodere del control de tu teléfono mientras dedicas toda tu concentración a tu estudio. O a la actividad que sea. Con periodos desde 5 minutos a 120, mientras no uses el aparato irá creciendo un frondoso árbol. ¡Qué maravilla! Si logras el objetivo de tiempo marcado, irás plantando tu propio bosque y consiguiendo monedas que puedes cambiar por nuevas especies (esto engancha), o bien donarlas a un proyecto real de reforestación Si eres incapaz de estar sin conectarte al mundo virtual, tu árbol morirá, y se quedará seco en medio de tu bosque, como recordatorio de que igual no estudias tanto cuando dices que te pasas la vida encerrado.

Y en ese punto es donde Forest me tocó la moral, porque en realidad ¿aprovecho al máximo el tiempo del que logro disponer para estudiar? Soy bastante adulta ya, con una carga importante de responsabilidades y no me considero dependiente de las nuevas tecnologías, pero efectivamente, en 2 horas de estudio ¿cuántos minutos puedo perder mirando cosas que no vienen a cuento? De ahí que me decidiera a comprar la versión premium, porque por menos de 2 euros me permite acceder a estadísticas y a día de hoy me interesa muchísimo saber cuántas horas semanales estoy dedicando tanto a las oposiciones como al máster, sobre todo para salir con mis datos a pedir ayuda a mi entorno en caso de verme sobrepasada o dedicando mucho menos de lo que imaginaba.

Huye a la biblioteca

Jamás, ni como estudiante de instituto, ni durante la licenciatura, ni en el doctorado, ni cursando el máster había sentido la necesidad de irme a estudiar a una biblioteca. Siempre he tenido mi propia habitación en casa, con lo justo y sin lujos, pero tranquila y suficiente para concentrarme sin perder tiempo. Entre los robatiempos de un opositor con hijos, estos son una obligación constante y en este periodo de confinamiento a causa del coronavirus me he dado cuenta de que en ocasiones resulta imposible que no perturben mi espacio, pese a que haya otros adultos que se ocupen de ellos dentro de casa. Además, el ser madre opositora es un arma de doble filo, porque tendemos siempre a anteponer los reclamos de nuestros hijos, aunque lo que pidan sea una galleta de chocolate y no algo de primera necesidad. Otro problema añadido es que la concentración, con ellos en habitaciones cercanas, nunca es completa. Los oigo quejarse, llorar, discutir, dar golpes, estar demasiado callados y enganchados a las pantallas ¡todo es susceptible de despertar el instinto de mala madre dejada! Así es que me planteo seriamente salir de casa las mañanas de los fines de semana, a fin de poder enlazar muchas horas de concentración máxima sin distracciones. Esto supone una inversión de tiempo para los desplazamientos, aunque al poder hacer el camino andando, nunca está de más que a los opositores nos dé el aire.

Robatiempos de un opositor. ¿Qué haces con los minutos sueltos?

Esta es otra habilidad de madre, que no adquirí hasta que los niños aparecieron en mi vida. Cuando yo era joven e indocumentada, si tenía 20 minutos libres entre otras 2 actividades ¿qué hacía? Pues recrearme en lo que me diera la gana, por supuesto. Sin obligaciones, con una gestión del tiempo más que razonable ¿de qué iban a servir esos minutos entre horas? De nada, porque sólo en pensar en lo que hacer y organizarme para llevar a cabo una tarea ya se habría pasado el rato libre. Como madre, soy experta en buscar minutos aprovechables en pequeñas dosis. A veces muy, muy pequeñas. Estoy hablando, por ejemplo, de esos 10 minutos en los que simplemente tengo que vigilar a que mi hija se lave la cabeza y no se eche meramente agua; o 15 minutos mientras controlo que el pequeño meriende pero sin tirar toda la fruta por el suelo; o las estancias en salas de espera de lo más diverso; pequeños trayectos en tren; etc. De acuerdo, no voy a memorizar un tema en ese tiempo ni a redactar una unidad didáctica, pero a pequeños saltos, he logrado ponerme al día con la legislación de educación secundaria y seleccionar lo que me interesa para mi programación; he ido subrayando lo fundamental de un tema largo, para posteriormente redactar mi propio tema con lo básico y con una extensión que realmente pueda usar el día del examen; he organizado las tareas pendientes sin tener que dedicar un rato extra del de estudio de concentración para hacerlo. Cuando acaba el día, sí soy de esas madres que notan que no han parado ni un minuto en toda la jornada, pero al menos me acuesto con la sensación de haber aprovechado al máximo las horas dentro de mis posibilidades.

¿Qué actividades son las que más te hacen perder la concentración? ¿Tienes otros trucos para sacar tiempo extra cuando parece imposible?

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